
Episode 30
Episode 130 | 45m 3sVideo has Closed Captions
Ramírez suspects Cárdenas is covering something up. Eloísa receives an opportunity at her clinic.
Ramírez suspects that Cárdenas is covering something up and believes it's related to his lost brother. However, Cárdenas manages to clear himself of all evidence that pointed to him as responsible for Heinz's disappearance. Meanwhile, Eloísa receives a significant opportunity at her clinic – the government wants to include her in a healthcare program for underprivileged children.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television

Episode 30
Episode 130 | 45m 3sVideo has Closed Captions
Ramírez suspects that Cárdenas is covering something up and believes it's related to his lost brother. However, Cárdenas manages to clear himself of all evidence that pointed to him as responsible for Heinz's disappearance. Meanwhile, Eloísa receives a significant opportunity at her clinic – the government wants to include her in a healthcare program for underprivileged children.
Problems playing video? | Closed Captioning Feedback
How to Watch Hijos Del Desierto (Sons of the Desert)
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is available to stream on pbs.org and the free PBS App, available on iPhone, Apple TV, Android TV, Android smartphones, Amazon Fire TV, Amazon Fire Tablet, Roku, Samsung Smart TV, and Vizio.
Providing Support for PBS.org
Learn Moreabout PBS online sponsorship[♪ música de tensión] - ¡Alto, no se muevan!
- ¡Miente!
[disparos] [quejidos] [♪ música de tensión] [explosión] [♪ música de tensión] [disparos] - No, no entiendo qué pasa, Eloísa.
Vengo con una buena noticia, nos vamos a casar, vamos a cumplir nuestro sueño, y mira tu cara.
De verdad pareciera que lo estás dudando.
- No, Gaspar, ¿cómo voy a estar dudando de nuestro matrimonio?
- Bueno, entonces, ¿qué pasa?
- Bueno, es que estamos hablando de casarnos, pues, no, no es un picnic, no es una ida al cine.
Es natural que me ponga nerviosa.
O sea, no solo nos vamos a casar pasado mañana, sino que también nos vamos a vivir a Londres.
Todos estos cambios de un día para otro, ¿qué esperabas?
- Sí, mi amor, mi amor, está bien, perdón.
Perdón, tienes razón, a veces los hombres podemos ser un poco brutos.
- ¿Un poco?
- ¿Qué puedo hacer para, no sé, para aliviarte un poco?
¿Quieres que te ayude a conseguir un testigo?
- No, no, no, no, está bien.
- Mi amor, escúchame, no es ningún problema para mí, en serio.
- No, de verdad, puede ser una buena idea pedírselo a la hermana Helena.
- Ya.
¿Puedes creerlo, mi amor?
Muy pronto vamos a ser marido y mujer.
Vamos a dejar atrás toda la carga de este puerto y vamos a ser felices en un lugar nuevo.
- Hola.
Buenas, ah, perdón.
- Suegro.
- Papá.
- ¿Suegro?
Yo creo que es primera vez que me dicen así.
- Bueno, lo que pasa es que desde pasado mañana a las 11... - Ya.
- ...voy a ser oficialmente su yerno.
Conseguimos una hora en el Registro Civil.
- Hija, oh.
Qué linda noticia, la felicito.
Yerno.
- Y usted que no creía en mí.
- Ver para creer, pues, ¿ah?
[risas] [perros ladran] - Córrete pa allá.
[murmullos] Déjame un huequito, po, Tarzán, eso ahí.
- ¿Y tú?
- ¿Y yo qué?
- Que ayer andabai bien rabiona, no se podía ni hablar contigo, y ahora estái acá como si nada.
- Bueno, a veces uno tiene días buenos, a veces tiene días malos.
Y ya, ¿qué saco con enojarme si igual la muñeca se va, ¿o no?
Se va, ¿o no?
- Sí, po, se va.
- Se va.
Eso.
Oye, hay cazuela abajo, ¿querís que te traiga un platito?
- Gato, yo no necesito que estís preocupada de darme comida ni andar paseando al perro.
- ¿Y qué tiene eso de malo?
- Claro que tiene de malo, po, mujer.
Entiende que estamos metidos en cosas importantes, no nos podemos descuidar, y tú andái preocupada de puras leseras.
Yo necesito a la otra Gato.
- ¿A cuál Gato?
- A la viva, a la chora.
A la que no le tiene miedo al peligro.
Entiende que se nos fue el Negro.
Y yo no puedo confiar en el Peineta como confío en ti.
Necesito que volvái a ser mi mano derecha.
- Ay, Pedro Ramírez, ¿qué es lo que tú me querís decir con esto?
A ver.
¿Que tú, que tú y yo no podemos seguir así juntos como, como pareja?
¿Eso es lo que me querís decir?
Dime, po.
- No, Gato, no te estoy diciendo eso.
Te estoy diciendo que estamos metidos en cosas importantes y que no nos podemos descuidar.
Yo no puedo hacerlo solo, necesito a mi gente.
[golpes en la puerta] - [Peineta] ¿Se puede?
- Pasa.
- Permiso.
- Mira, este pajarón debería estar siguiendo al gringo, y mira dónde está.
- El espía Peineta, reportando, señor.
Escucha antes de retarme.
- Habla, hombre.
- El tira Cornejo, el amigo de Cárdenas, se mató.
- ¿Se mató?
- Sí, se encorbató.
Y ahora viene lo mejor, dicen que lo hizo para aliviar su conciencia porque mató al colorín, a Heim.
[♪ música de tensión] - Cuando terminen el hotel a una de las suites le voy a poner Antonia Williams, suena bonito, ¿no?
- No.
¿A ti no te importan las habladurías de la gente?
- No, jamás me ha importado lo que la gente diga.
- Es cierto.
- Sí.
- No te importa la gente.
Cuando terminen el hotel, le voy a poner al hotel Lady Antonia Williams, bonito, me gusta.
- No.
No, no tiene clase.
- Bueno, entonces te va a tener que empezar a acostumbrar porque desde que nos conocemos tú sabes perfectamente que soy cualquier cosa menos un caballero.
Y si me apuras un poquito, yo te diría que es exactamente lo que te gusta de mí, que sea un poquito vulgar.
Dame un beso.
- Cornellius.
- ¿Qué?
- No, eres un maleducado.
- Dame un beso.
- No.
- Dame un beso.
- No.
- Entonces, no.
- ¿No?
- Ah-ah.
- ¿No?
- Ah-ah.
- Cornellius.
[♪ música romántica] - ¿Tuco Aravena?
- Tuco.
- No.
No, no me suenas, ¿Tuco, se llama Tuco?
- Sí, sí, ¿no te suena?
- No, para nada.
- Bueno, es uno de los productores y empresarios musicales más importantes del país.
Y hoy en la tarde no me aguanté y lo llamé, yo lo conocía de antes, sí.
- Ya.
- Y me dijo que seguía admirando mucho mi carrera.
Y... ¿Qué?
¿No lo debería haber llamado?
Ay, amor, perdona, o sea, si, si tú me dijiste lo de mi carrera musical, apoyarme y todo eso, y en realidad no puedes, yo, yo lo voy a entender.
- No, no, no, no, no, no, escúchame, no, no es eso, lo que pasa es que este asunto del negocio del espectáculo es algo que no entiendo, no conozco, estoy recién, pero te voy a apoyar en todo lo que sea necesario.
Por favor, confía en mí, - ¿En serio?
- Sí.
- Qué bueno, porque me hace mucha ilusión.
Tuco me dijo que estábamos justo en el momento indicado y que yo estoy perfecta para tener una carrera de solista.
- Ah, pero muy, salud.
- Salud.
- Ya, ¿y cuáles son los pasos a seguir?
- Bueno, un montón de cosas, me dijo que primero tenía que tener presencia en radios, que tenía que hacer entrevistas para alguna revista o un diario o algo así, bueno, renovar todo mi guardarropa, mi vestuario y grabar un disco, lo más importante, con un sello importante, o sea, el Cóndor, el Royal, algo así, ¿no?
- ¿Un disco?
- Sí.
- O sea, vas a inmortalizar tu voz por todos los tiempos.
- ¡Sí!
- Pero qué emocionante.
- Emocionante, ¿no?
Emocionante y muy importante porque es la carta de presentación, mi amor, la carta de presentación de cualquier artista hoy en día, pero no es barato, o sea, tú te podrás imaginar todo lo que hay que hacer conseguirse músicos, bueno, hay que crear un par de temas nuevos, eh, un sello, un estudio, no es barato.
- Está bien... Escúchame, Yo no voy a escatimar en gastos, si eso te hace feliz, nada.
O sea, que de algo sirva este negocio con el estúpido de Braun, ¿no te parece?
- Ay, mi amor.
- ¿Qué?
¿Qué?
- Es que de verdad, desde que estoy contigo, mi vida es tan distinta, soy tan feliz, te quiero.
Gracias, de verdad.
- Aquí el único afortunado soy yo, el único.
Ya, tienes que hablar con tu amigo, ¿cómo, Tuco?
- Sí, Tuco.
- ¿Tuco?
Qué nombre... Tuco, habla con Tuco y que se ponga manos a la obra, hoy día mismo, ¿ah, te parece?
- Gracias.
Te amo.
- Yo también.
- Voy y vuelvo.
- Así que ahora te dedicas al espiritismo, querida.
- ¿Qué?
- Ay, discúlpame, Margot.
Te juro por Dios que no quería escuchar, pero lo escuché todo.
Parece que tú no estás al tanto, ¿ah?
Pero el bueno del Tuco Aravena murió hace seis meses.
[♪ música de tensión] - Vayan a descansar, muchachos, nomás, vayan a descansar, buenas noches, don Pepe.
- Buenas noches, comisario.
- ¡Ah!
¿Cómo se te ocurre asustarme de esa manera, Ramírez?
Un día me vas a matar de un ataque a la cuchara.
- La yerba mala nunca muere, Cárdenas.
¿Es verdad que se mató Cornejo?
- Sí, es verdad, lo encontramos colgado de una viga.
- Primero se despachan al colorín, después a Joselito, ahora Cornejo, ¿qué es lo que está pasando en ese cuartel?
- Yo creo que el pique Sanfuentes trajo una maldición al puerto, eso es lo que pienso.
- Hablemos como hombres, Cárdenas.
Deja de contarme historias de viejas.
- Esto no es como abrir un tarro, ¿ah?
Acá hay secreto de sumario.
- ¿Cuándo te ha importado a vos el secreto de sumario?
No se te olvide que yo también tengo vela en este entierro, el tira Heim le estaba siguiendo los pasos al asesino de Anselmo.
- ¿Qué estás insinuando Ramírez?
- Que no hay que tener dos dedos de frente para darse cuenta de que aquí hay algo raro, y si hay alguien que sabe lo que está pasando ese eres vos.
Así que si no hablai vamos a tener problemas nosotros.
- Yo pensaba que era feliz con don Gregorio, de verdad, Margot, no entiendo por qué lo estás engañando, ¿por qué?
- Beto, ayer, cuando vino Braun me entregó una foto de Facundo con la familia que lo está cuidando en San Telmo, ¿te das cuenta?
Sabe todo, todo, me amenazó.
- Lo siento mucho, Margot, de verdad te lo digo, lo siento mucho.
¿O sea que el disco y el relanzamiento de tu carrera musical, como le dijiste a don Gregorio, es mentira?
- Yo necesito esa plata, necesito tomar esa plata e irme a buscar a Facundo, irme lo más lejos que pueda de aquí.
- No, no.
A ver, es que estás corriendo un riesgo muy grande, Margot, y no lo digo solamente por Braun, escúchame bien, un hombre estafado y con el corazón roto puede ser muy peligroso, Margot.
- ¿Sabes qué?
Yo incluso llegué a soñar que con Gregorio podíamos ir a buscar a Facundo y escaparnos lejos de aquí, vivir los tres felices en alguna parte, pero ahora con Herr Braun metido entremedio no me queda más que traicionarlo, no puedo hacer otra cosa.
No puedo.
- Oye.
¿Y por qué no le dices la verdad?
- No... - Cuéntale la verdad, Margot, el hombre está enamorado... - ¿Cómo se te ocurre?
- Haría cualquier cosa por ti.
- No, escúchame, Beto.
¿Qué pasa si es que Herr Braun le hace algo a Facundo?
¿Ah?
¿Qué pasa?
Yo no me puedo arriesgar a eso, mi hijo está primero que todo.
[♪ música de tensión] - No nos vamos a poner a ver debajo del agua, amigo mío.
Por algo Cornejo lo dejó escrito en la carta que dejó.
¿Ah?
Y para que vea que somos amigos a pesar del secreto de sumario, yo le voy a contar, cornejo mató a Heim para encubrir al asesino de la gala, el colorín estaba a punto de descubrir al oficial que se robó a su hermanito, ya lo iba a identificar.
Pero claro, hacer bien su trabajo, ser un buen policía, eso fue lo que lo condenó al pobre cabro.
¿Mmm?
Sí.
Las vueltas y las ironías de la vida.
- ¿Cuál era el nombre del oficial que Cornejo estaba encubriendo?
- Si eso hubiese estado escrito en la carta, yo no estaría conversando con usted acá, amigo mío.
- O sea que Cornejo escribió todo en las cartas, pero menos el nombre del asesino, ¿eso me está diciendo?
Qué conveniente, ¿ah?
- Así no más, pues.
El finado no dijo nada, nos... Hay que reconocerlo.
- No me trates como huevón, cárdenas.
Vos y Cornejo eran yunta en ese cuartel, si él estaba encubriendo a alguien, tú lo sabís.
A lo mejor también eres cómplice de él.
- Mmm.
Claro que era yunta mío.
Por supuesto que era yunta mío.
¿Ah?
Por eso me duele, por eso me duele, porque me traicionó, me traicionó a mí, traicionó al cuartel, ¿o qué?
¿Tú creis que los únicos que pueden sentir dolor acá soi tú?
¿Ah?
Te reís del dolor de los demás.
Pero el único dolor que te importa es el tuyo.
- Ah, ¿y qué querés ahora, ah?
¿Querís que te pase un pañuelo, huevón?
¿Mmm?
- No.
No es necesario, ¿quiere que le dé un consejo?
Con respeto, ah.
Yo la tengo cariño a usted, le tengo cariño a usted y a sus cabros porque desde cabros chicos que yo los vi en las calles cuando se le caían los mocos, ¿ah?
Pero lo que le quiero decir es que le conviene tenerme de amigo.
Cerca.
¿Mmm?
¿Sabe por qué?
Porque en cualquier momento se puede dar vuelta la tortilla.
Por eso se lo digo.
- Te conozco, huevón.
- Yo también te conozco.
Así que mucho cuidado y empieza a respetarme, ¿ya?
Porque yo no soy culpable de todo lo que pasa en el puerto.
¿Ah?
Y si me permite, amigo mío, tengo que ir a decirle a la madre del Cornejo que su hijo murió.
- Esto es importante pa mí, huevón.
Estoy buscando a mi hermano.
Que no se te olvide esa huevada.
[♪ música de tensión] Guacho de... [♪ música de tensión] - ¿Y usted dónde andaba?
[habla en inglés] - Gaspar, casi me da un infarto.
- ¿Me puede decir que hace llegando a esta hora?
¿Y por qué tiene los zapatos en la mano?
Por favor.
- Porque me está matando.
La Tere Aldunate me tuvo toda la noche de allá para acá y de acá para allá para mostrarme un montón de objetos que compró para decorar su casa que son horribles.
- ¿Y a mi papá no lo invitaron?
- Por supuesto que sí, pero tú sabes, tu papá, últimamente he estado tan, tan ocupado.
- Mmm.
- ¿Y tú?
¿Se puede saber qué hacías aquí agazapado como un bandido?
- No, no estaba agazapado, la estaba esperando para conversar con usted.
- Ah.
¿Y sobre qué?
¿Pasó algo malo?
- No, no, no, está todo bien, de hecho, le conté a Eloísa de la hora que conseguimos en el registro civil.
- Debe haber estado feliz.
- Sí, sí, igual noté que, que al principio estaba un poco desconcertada con la noticia.
- Bueno, ¿y qué esperabas?
Si le lanzas a quemarropa que se va a casar en menos de 24 horas, es mucha responsabilidad, hay que pensar en el vestido, el peinado y bueno, y en cosas personales también.
- Sí, la verdad es que ni siquiera yo sé por dónde empezar.
- No te preocupes.
Déjalo todo en mis manos.
Seguramente me voy a ganar un premio a la mejor organización en menos de 24 horas de un matrimonio, pero está bien.
- Mamá, por favor, acuérdese que con Eloísa no queremos nada extravagante, ¿ya?
- Extravagante.
- Sí, por favor, nada extravagante.
- Con el tiempo que tengo vas a tener que agradecer que sea algo casi franciscano.
- Muchas gracias, mamá.
Yo sé que... ...que nada de esto es fácil para usted.
- Todo es fácil para mí, si tú eres feliz.
Es lo único que me importa, así que deja todo en mis manos.
Y tú preocúpate de tener todos tus papeles para que te puedas ir a Londres lo antes posible, ¿sí?
- Sí.
- Y ahora te vas a ir de mi pieza, porque yo me tengo que bañar y pensar en muchas cosas para mañana.
Buenas noches, darling.
- ¿Cambió su perfume?
- ¿Por qué la pregunta?
- No sé, porque le siento un olor distinto.
Sherlock Holmes llegó a mi casa, no.
Esta noche, no.
No, ándate, ándate.
- Que descanse.
[♪ música de tensión] - ¿Te avisó Gaspar?
- No, ¿sobre qué?
Tu hijo hace mucho tiempo que no me cuenta nada.
- Mañana a las 11 les conseguí hora en el Registro Civil, se casan.
Me imagino que vas a tener la decencia de ir.
- Bueno, con tal de que no me recrimines toda la vida, ahí voy a estar.
- Además, estoy averiguando cuándo zarpa el primer vapor a Europa.
Creo que deberíamos embarcarlos apenas podamos.
Y que ese sea nuestro regalo de bodas.
- Ah, claro, como tenemos una piscina de plata.
- No seas miserable, Gregorio.
¿Averiguaste algo acerca del nombramiento del hombrecito ese a gobernador?
- Marchando.
- ¿Marchando?
¿Podrías ser más específico?
- Bueno, ya conseguí el dinero para aceitar la maquinaria, así que me imagino que el nombramiento es inminente.
- Oh, me asusta lo que el gobierno pueda pensar como inminente.
- A ver, Antonia, tú comprenderás que nombrar a Cárdenas como gobernador, a ese peliento, es bastante más complicado que conseguir una hora en el Registro Civil.
- Estamos a punto, a punto de salvar a Gaspar del peligro, lo único que te pido es que le cierres la boca a ese Cárdenas.
Por favor, no lo eches a perder.
[resoplido] Mandé a limpiar uno de tus trajes.
Mañana a las 11, no lo olvides.
[♪ música de tensión] - Operadora, buenos días, con la Intendencia Provincial, por favor.
- Buenos días.
- Buen día.
- ¿Habrá llegado una carta de la Toti Walker?
- Busca ahí en la bandeja.
- Aquí está.
Bueno, nos vemos.
- Nos vemos.
- ¿Cómo lo pasaste anoche?
- Bien, muy bien.
- ¿Estuviste con Antonia?
- No, no, no.
Eso no lo voy a hablar contigo.
No es un tema que te incumba a ti.
- Bueno, eso depende, digamos que hay una remota posibilidad de que sea mi madrastra, ¿o no?
Ay, fati, yo no te quiero molestar, de verdad, yo solo quiero entender.
- Bueno.
¿Qué es lo que quieres entender, a ver, qué es lo que quieres entender?
- Entender por qué ella, ¿por qué de todas las mujeres que podías tener la escogiste a ella?
Porque por diversión no debe ser, ¿no?
Porque solo te trae complicaciones.
Está casada, en la ruina, se tienen que ver escondidos.
- Sabes que no quiero hablar de esto contigo, yo hago con mi vida lo que se me plazca.
- Mírate, mírate, mírate.
- ¿Qué?
Me veo.
¿Qué pasa?
- Guapo.
Independiente.
Millonario.
Podrías tener a la mujer que quisieras, a una mujer guapa, joven.
Ella ni siquiera te puede dar hijos.
A ver, dime solo una cosa.
- ¿Qué?
- ¿Estás enamorado de Antonia Williams?
[♪ música de tensión] Contéstame, ¿estás enamorado de Antonia Williams?
¿Es eso?
- No, ¡por favor!
Por favor, enamorado, enamorado, son las chiquillas románticas como tú, se enamoran... - Claro, ¿lo dices en serio?
- No, no, a ver, sabes que no quiero seguir hablando de esto contigo, tú eres mi hija, yo soy tu papá, papá e hija no hablan estas cosas.
- Ya.
Pero yo ya no soy una niña, por si no te diste cuenta.
- Sí sé que no eres una niña.
Me di cuenta.
Hace mucho rato.
- Bueno, y me importa Y me preocupa lo que está pasando.
- ¿Qué?
- ¿Cuál es tu plan?
Que se separe del tío Gregorio y se venga a vivir a nuestra casa.
- No.
A ver, déjate de hablar locuras, por favor, y aprovecha que te levantaste temprano y haz algo útil hoy.
- Ella jamás se va a separar del tío Gregorio y tú lo sabes, le importa demasiado el qué dirán como para hacerlo, y dime si no se va a separar del tío Gregorio, ¿qué crees que quiere de ti?
¿Te lo has preguntado?
- Basta.
No quiero seguir.
- ¿Te lo has preguntando?
- Estás armando una tormenta en un vaso de agua, como todas las mujeres, me tengo que ir.
De verdad.
- Pero dime, ¿te has preguntado qué realmente quiere de ti?
- Amor, me tengo que ir, de verdad, cariño.
- ¿No será que quiere que le perdone la deuda?
¿Así que ya lo consiguió?
No.
¿Y qué va a venir ahora?
Porque me imagino que como es ella debe tener planeado su próxima jugada, ¿no?
- Sabes que me tengo que ir, de verdad.
Hay gente en el country esperando.
Pensé que era más astuto, fati, de verdad, pensé que eras más astuto, desprecias a Gaspar y hace lo mismo, cae en la trampa de cualquier mujer.
- No me compares con el inútil de tu exnovio, más encima eso, me tengo que ir.
De verdad, me voy.
- Yo soy tu hija, recuérdalo y no voy a permitir que esa mujer te quite un peso más, esa plata también es mía, que no se te olvide.
[♪ música de tensión] - Pero ¿cómo me encontró, doctor?
- Por favor, doctora más famosa de Chile.
- Ah.
- Cuando mi señora me mostró la portada de la revista "Nosotras", y te vi ahí, dije: "Pero si esta niñita fue alumna mía".
Le dije a ella.
¿Sabía usted, hermana, que la doctora Eloísa González, aquí presente fue mi ayudante, mi mejor alumna?
- Me lo imagino, si la doctorcita, así le decimos acá, la doctorcita, es una mujer muy brillante.
- Sí, por supuesto que sí, por eso cuando leí que estabas trabajando en un consultorio en el puerto, me dije: "Eloísa es la persona que necesitamos que necesitamos".
- ¿Que necesitamos para qué?
- Perdón, los dejo hablar, tranquilos, permiso.
- No, hermana, por favor, quédese, esto también le va a interesar a usted.
- ¿A mí?
- Sí.
Les cuento, por fin tenemos un ministro de Salud, don Eduardo Cruz-Coke, que sabe de la importancia del Estado benefactor y de la medicina social, él conoce como nadie la importancia de la alimentación en la salud de nuestra clase obrera, y sobre todo de los niños más desposeídos.
Ajá.
Sin una alimentación adecuada, Chile no va a salir nunca de la miseria, y ustedes deben saber que las estadísticas de desnutrición infantil de nuestro país son de las peores del mundo.
- Así es, una vergüenza.
- Sí, sí, tenemos que cambiar eso.
Y tenemos que empezar ya.
Como ministerio de salud, queremos implementar un programa piloto en distintos lugares de Chile proporcionando alimentación a un grupo de estudio que al mismo tiempo midamos el impacto que tiene esa alimentación en sus indicadores de salud, y uno de los lugares para ese plan piloto podría ser este consultorio encabezado por la doctora Eloísa González, ¿qué te parece?
[♪ música emotiva] - Estoy un poco preocupado por usted, señor Olivares, todo el mundo me trae noticias menos a usted, ¿qué está pasando?
- ¿Se refiere al suicidio de Cornejo?
Déjeme decirle que estoy trabajando en eso.
- Cornejo estaban cubriendo al asesino de Anselmo, como lo dejó escrito en su carta, ¿ve?
Usted no sabía, lo sé, yo y usted no.
- Bueno, esa es una de las tantas hipótesis que estoy manejando, señor Ramírez.
- A mí no me sirve las hipótesis, a mí me sirven los datos, las confesiones, los testigos, cualquier cosa que me ayude a encontrar a mi hermano.
El desgraciado que mató a Anselmo es un oficial de la Armada, estaba en esa gala, se consiguió la lista de invitados de esa noche, ¿ah?
- Bueno, es que no, no es tan fácil, señor Ramírez, esta gente es poderosa, tiene sus conexiones, no es llegar y apretarlos.
- Bueno, para mí tampoco es fácil pagarle, yo arriesgo el cuello para conseguir esa plata.
Mire, le prometo una cosa, le voy a poner máquina y voy a cumplir con el trabajo.
- Eso espero, porque no van a ver más adelante, mientras usted no me traiga una información que valga la pena, ¿le quedó claro?
- Toma.
- Gracias, Pedro.
- Muchas gracias.
- Señor Ramírez.
- Señor Braun.
- ¿Sería tan amable de acompañarme un momento?
- Ya, entonces yo me preocupo del fotógrafo, ¿ah?
Que además es amigo mío y nos, nos pueda hacer una atención.
- Regio.
Déjame a mí las flores.
- Por supuesto.
- Me encantan.
- Con el gusto que usted tiene.
- Gracias, ahora, si no te molesta, le voy a decir a Juvenal que traiga algo de platería y unos manteles bordados porque es pequeño, pero tenemos que lucirnos.
- Sí.
Bueno, no es lo que nosotros habríamos imaginado, pero habrá que resignarse nomás.
- Neftalí, lo importante es que nuestros hijos por fin se casan y se van lejos.
- Sí.
- A iniciar una nueva vida, ojalá sin ningún mal que los aceche.
Son dos buenas personas además y merecen ser felices.
- Así es.
- Ajá.
- Bueno.
- ¿Estamos?
- Sí.
Muchas gracias.
Neftalí, quería hacerte una pregunta indiscreta.
- Por supuesto, Olegario.
Dígame.
- ¿Tú sabes si Eloísa tiene ya elegido lo que se va a poner para la ceremonia?
Yo sé que ella es una niña muy ocupada y no me gustaría que se desluciera como novia.
- Mire, conociendo a mi hija, estoy seguro de que ni siquiera lo ha pensado, además, imagínese una niñita, mujer criada por un hombre.
- Por supuesto, no te preocupes, déjamelo a mí, ¿sí?
- Está bien.
Muchas gracias.
Un placer.
- Adiós.
- La acompaño, la acompaño, hasta luego.
- Hasta luego.
- Ahí tienes, ahí tienes una verdadera dama elegante, fina.
- El otro día no la vi nada tan dama.
Fíjese.
- ¿Qué estás diciendo?
- Que se estaba peleando el otro día frente al correo Con, con ese naviero Bormann.
Se agarraban del brazo.
Gritaban.
No, si vienen para acá, y se la da muy, de muy, muy, muy, pero al final son iguales que todos, nomás.
- ¿Pero qué estás hablando?
¡Por Dios!
- Si parecían amantes, pues, Nefta.
- ¡Pero, cállate!
¿Cómo se te ocurre una cosa así?
- Pero si yo lo vi con mis propios ojos.
- Mira, ¿sabes lo que vamos a hacer?
Le vamos a decir a Eloísa que te revise los ojos, ahora anda a trabajar, anda a barrer la vereda- - Pero... - Y no sé, las mesas limpias, no sé, haga algo, hombre, por Dios.
- Desde Berlín me están pidiendo que les asegure que ese agente británico está neutralizado, sin ese trabajo hecho, no podemos dar luz verde al desembarco de las armas.
- Entiendo, señor Braun.
- ¿Ha tenido algún conflicto con el procedimiento?
- No, ningún problema, solo me gusta saber bien qué terreno voy a pisar antes de actuar, por eso lo hice seguir para conocer cuáles eran sus rutinas.
- Me preguntaba, señor Ramírez, si es que usted tiene algún conflicto moral con este encargo.
- Si no es necesario, no me gusta apretar el gatillo, pero no, no tengo ningún conflicto moral, como usted dice.
- ¿Y alguna de su gente?
- A mi gente la mando yo, no hay ningún problema.
[habla en alemán] - Perfecto.
Siempre supe que podía confiar en usted.
Aquí tiene, es un pequeño adelanto por si necesita incurrir en algunos gastos.
Esta noche, señor Ramírez.
Ese trabajo debe quedar listo esta noche.
- Esta noche, señor Braun.
- Hasta luego.
- Hasta luego.
[♪ música de tensión] - Aquí está todo el material esterilizado, doctora.
- Muchas gracias, hermana.
- ¿Y?
¿Tuvo tiempo de pensar en la propuesta de su amigo profesor?
- Se supone que debería estar pensando que me caso mañana, me preocupaba de qué me voy a poner.
- Sí, pero algo me hace pensar que no es así.
- Es que ese programa del ministerio es una oportunidad única.
- Así es.
- Si no cambiamos las condiciones de vida de la población desde la primera infancia nunca vamos a salir de la pobreza.
¿Por qué me pasan estas cosas, hermana?
Y justo ahora que me voy.
- Porque si usted no fuera la clase de mujer que es, no le llegarían esas oportunidades a su puerta.
- ¿Y qué mujer se supone que soy?
- Eh... Una pionera, es una muy linda palabra, una pionera, usted está abriendo caminos a muchas mujeres y hombres también, o eso podría llegar a ser, usted puede hacer lo que usted quiera, si quiere, se va a Europa con Gaspar y es muy feliz, o sea, ni yo ni nadie podría juzgarla, lo importante es que haga lo que haga, siga su corazoncito.
- Suena más fácil de lo que es.
- Hágase monja, entonces, pues, así no va a tener problema con los novios.
[timbre de teléfono] - Consultorio, buenos días.
Antonia, ¿cómo está?
Eh, no, no, no, no he tenido tiempo de ver esto todavía.
¿Su modista?
Es la mamá de Gaspar, dice que su modista puede arreglarme un vestido para mañana.
- Otro problema que no tendría si se hace monja, ¿ve?
- Eh, le agradezco mucho, Antonia, pero no es necesario que se preocupe de eso.
- Dígale que sí.
Un problema menos, dígale que sí.
- Señores, los reuní a todos porque quiero informarles que durante las próximas horas voy a presentar mi renuncia formal al cargo, quería compartirlo con ustedes antes de hacerlo, si bien son motivos personales los que me llevan a tomar esta decisión, no... ...no puedo dejar de decirles que me hubiera gustado que esta renuncia ocurriera en circunstancias más favorables.
Yo sé que, que este cuartel está golpeado.
Que las muertes de... El detective Heim y el detective Cornejo nos golpearon a todos.
Y por lo mismo, espero que, que las cosas mejoren en este cuartel, que la persona que venga a reemplazarme, sea quien sea, pueda guiarlos de la mejor manera.
Quería agradecerles a cada uno de ustedes por su colaboración y pedirles disculpas si es que en algún momento no estuve a la altura del cargo.
[carraspea] - Bueno, como segundo al mando de este, de este cuartel, desearle el mejor de los éxitos a usted, comisionado, en su, en su nueva vida, y aquí nos quedamos nosotros con, con un joven mártir un camarada caído en desgracia y con mucho, con mucho trabajo que hacer.
- Bien.
Eso es todo, señores, vuelvan a trabajar.
[timbre de teléfono] [♪ música de tensión] [golpes en la puerta] Adelante.
- Comisionado.
Las cosas hay que tomarlas dependiendo de quien las diga.
- Nunca pensé que, que iba a estar escribiendo mi carta de renuncia a tan poco tiempo de haber llegado a este cuartel.
Lo único que hice fue... ...dejar un mártir y un policía muerto.
Si pudiera averiguar a quién estaba encubriendo Cornejo.
- Eso.
Mire.
Nunca va a ser el momento indicado para tomar la decisión de retirarse.
Uno siempre va encontrando excusas para, para quedarse, para no hacer lo que hay que hacer.
Pero cuando le vengan esas dudas, piense en el futuro que le espera al lado de la señorita González.
Una vida juntos, hijos, una familia.
Váyase, comisionado.
Todo ese mundo lindo lo espera lejos de esta... Váyase.
Bueno.
No lo interrumpo más, lo dejo para que termine la carta de renuncia.
Pero termínelo de una vez por todas, comisionado, no demos tanta vuelta.
[timbre de teléfono] Permiso.
- Soto.
Fue un placer trabajar con usted.
[♪ música emotiva] [timbre de teléfono] [♪ música emotiva] - Negrito, ¿seguro que no se va a querer servir alguna cosita?
- No, gracias, ando de paso nomás.
- Ah, es que se le ha echado tanto de menos por aquí.
- Yo también.
- [inaudible] - Ahí está.
Tu chalé con la estampita de la Virgen de Montserrat y una caja de balas.
Si te acordái de algo, te dejái caer nomás.
- Gracias.
- Oye, Negro, ¿cómo estái?
- Bien.
- ¿Dónde te estái quedando?
- Donde una pieza en un cité frente al Colonia.
- Qué bueno, que no pasís frío porque si pasái frío, tú te resfriái y te da esa tos de perro que te da a ti.
- Estái flaco, Negro, estái, ¿estái comiendo?
No estái comiendo nada.
- No le pongái color, se me fui recién no más, po.
¿Y tú, cómo estái?
- Aquí.
Bien.
- ¿Cómo van las cosas con el Pedro?
- Bien.
Pero van a estar mejor.
- ¿Por qué?
- Porque se va la doctora.
Se va a casar con el tira a Sanfuentes, se van a ir a Europa, van a estar allá lejos y ahí yo voy a ser la mujer del Pedro.
- ¿Te lo ha pedido él?
- No, pero espérate nomás que se vaya la doctora, me lo va a pedir, te apuesto.
- Ojalá, Dios quiera, ¿no?
Lo mínimo es que te respeten y te quieran, ¿o no?
Bueno, ya sabís dónde vivo, si necesitái algo... Querís conversar.
No sé.
- Gracias, Negro.
- Oye.
Yo me fui de la banda, pero sigo en el puerto, ¿ya?
[♪ música emotiva] [♪ música de tensión]
Support for PBS provided by:
Hijos Del Desierto (Sons of the Desert) is presented by your local public television station.
Distributed nationally by American Public Television















